sábado, 21 de noviembre de 2015

Reseña #74: El Secreto de Jane Austen

Título: El Secreto de Jane Austen
Autora: Gabriela Margall
Editorial: Vergara
ISBN: 978-84-15729-64-8
N° de Páginas: 351
Sinopsis: Laura Robles tiene un secreto. Admiradora fiel de Jane Austen, desde pequeña sueña con ser escritora. Y después de dos años de trabajo, por fin concluye una novela cuya existencia no revelará a nadie pero que le inunda el corazón de alegría. Julián Cavallaro es un escritor y editor que ha perdido el rumbo. Vive desencantado de todo, aburrido, triste. Después de una ruptura amorosa, la vida de Julián está igual que su casa: en reconstrucción. Hace tiempo que no escribe, se olvida de obligaciones importantes. Laura y Julián se conocen, se gustan, se enamoran. Hablan sobre Jane Austen, hablan sobre el amor, hablan sobre libros, hablan sobre el deseo y sobre la escritura. Los dos tienen el corazón con cicatrices y deberán elegir entre el miedo y la confianza. En esta deliciosa historia de amor entre Isidro Casanova y Palermo, Gabriela Margall nos lleva de la mano por los caminos de la Historia, la escritura y el amor para develar El secreto de Jane Austen.

¡Gracias a Ediciones B por el ejemplar!

Opinión: Hace algunos meses que tengo pendiente La Princesa de las Pampas, novela de la misma autora de El Secreto de Jane Austen. Aún no me pude poner con él más que nada por cuestiones de visión, miopía y tipografías pequeñas, pero siempre tuve ganas de leer algo de Gabriela Margall. Las autoras argentinas de esta nueva generación son siempre una sorpresa más que grata, y Margall no se queda atrás. 

Lo primero que me llamó la atención fue el título. Son varios los que saben el amor y la devoción que le profeso a Jane Austen. Sin leer la sinopsis, creí que sería una novela de ficción histórica sobre Jane pero me sorprendió al ver que no, que era una historia de amor en pleno siglo XXI, donde amar no es algo común y corriente, amar es un acto de valentía y de rebeldía. 

La historia sigue de cerca a Laura Robles, profesora de Historia en la facultad; una mujer inteligente con una beca de CONICET para financiar sus investigaciones las cuales se fueron retrasando por un pequeño desliz, por una novela que le llevó dos años terminar de escribir. Esa novela es su pequeño secreto y al mismo tiempo, su talón de Aquiles. Laura no tuvo una vida color de rosas pero ha logrado salir adelante y hacer lo que ama. Vive con sus tíos y su gato, llamado Darcy. Por otro lado, tenemos a Julián Cavallaro, un escritor, editor y Licenciado en Letras, quién, luego de una experiencia un poco traumática en el amor, ha quedado desganado, perdió el gusto por algunas cosas y su vida es completamente monótona; lo más cercano a una relación amorosa es la que mantiene con los albañiles que remodelan su casa, y por supuesto, la que tiene con los libros. Será una serie de hechos la que los hará coincidir en la presentación de un libro en la FILBA, la que hará que sus caminos de entrecrucen.

Quiero empezar esta parte de la reseña diciendo que estoy maravillada, fascinada, anonadada y todos los adjetivos calificativos que se les ocurran.

La narración está desarrollada en tercera persona omnisciente, siguiendo tanto a Laura como a Julián en sus andanzas, con una selección magnífica de los capítulos que siguen a uno o al otro. Esta selección ayuda a crear un clima de anticipaciones y suspenso; el lector se hace cómplice del narrador creando una conexión, haciendo que sólo ellos dos sepan algo que alguno de los protagonistas desconoce, cómo si el narrador estuviera contándote un secreto. 

La utilización exacta de descripciones y diálogos hacen de esta novela una historia sumamente llevadera. Las únicas veces que tuve que detener su lectura fue por fuerza mayor, es decir, por tener que estudiar. Sin embargo, retomar la lectura no me resultaba incómodo ni forzado: volver a arrancar era volver a sentirme cómoda, relajada, era volver a disfrutar de cada palabra y cada oración que leía. 

Como me gusta de las autoras nacionales, no pueden faltar los modismos, la informalidad en el trato con las personas que se conocen, las frases argentinizadas, los mates... Me hace sentir orgullosa y me emociona ver cómo toman estas características tradicionales nuestras y las ponen a jugar en los personajes en lugar de extranjerizarlos, darles una voz que sería rara de leer de acuerdo al contexto en el que están ubicados. 
El problema es que el amor no es eso. El amor te agarra de los huevos y te hace un torniquete y no te suelta más. Aprendete eso. 
Tengo un solo punto en contra: Hubiera disfrutado de leer más romance, más conexión, más química, más arrumacos y esas cosas. Sin embargo, una parte en mi me dice que todo tiene una razón, sea una elección consciente del autor o no. Personalmente, lo sentí como una intertextualidad fuerte con las obras de Jane Austen. 
Hablando de intertextualidades... El libro está repleto de ellas. Cada una mejor y más hermosa que la anterior. Desde mi gran amor, los Beatles, a mis otros grandes amores, los libros, Orgullo y Prejuicio, La Odisea, entre otros, y la mitología griega. Tengo que usar una metáfora en este momento, no puedo describirlo de otra manera. Al leer este libro, me sentí como en casa. 

Si tuviera que hablar de cada uno de los personajes, seguramente no pararía hasta hacer una introducción crítica de la obra. Siento que lo poco que pueda llegar a decir acá no les haría justicia. Me sentí identificada tanto con Laura como con Julián. Sentí que había un poco de mí en ellos. Desde los aires soñadores de Laura, la pasión por Jane Austen, por los libros, por escribir, su carrera como docente e investigadora hasta los desvaríos de Julián y los chistes que sólo los quemados de Letras podemos entender. Me sentí tan identificada con esas ocurrencias, tan feliz, tan completa al encontrar esos guiños...
Mientras se afeitaba pensó en qué epíteto le correspondería a Laura. Si en La Odisea Atenea era la de ojos claros y Odiseo el de pies ligeros, si su favorita Nausícaa era la parecida a una diosa y hasta Hera tenía el –poco simpático– epíteto de “la de ojos de vaca”, ¿qué epíteto le correspondería a Laura?
Pocas veces me siento tan cercana a ambas partes de una historia, es algo bastante nuevo ya que siempre simpatizo más con el personaje femenino que con el masculino y viceversa. Sufrí y disfruté bastante sus dimes y diretes... Dos personajes completamente entrañables. Sin embargo los personajes secundarios también se ganaron un espacio en mi corazón. No hay un personaje al que haya odiado ni tampoco uno que me hiciera querer tirar el libro por la ventana. No. Todos los personajes, uno más placentero que el otro, todos construidos de manera magnífica: personajes redondos con crecimiento y evolución, con características y marcas personales que, como dije anteriormente, me robaron el corazón. 

En resumidas cuentas, la narrativa de Gabriela Margall me dejó boquiabierta. Disfruté de esta historia cómo hacía rato que no lo hacía. Me dejé llevar, me dejé atrapar y fue hermoso. Ahora, necesito (así, en negrita para darle más énfasis) leer La Princesa de las Pampas, ya no sólo porque me fascina todo lo relacionado con Manuela Rosas sino por la maravillosa pluma de su autora... 

Calificación:
Historia: 4,5/5
Trama: 4/5
Narración: 4/5
Personajes principales: 5/5
Personajes secundarios: 5/5
Portada: 4/5
¿Reincidencia?: ¡Sí!

2 comentarios:

  1. Es un libro hermoso!! coincido en lo que decís... sorprende gratamente! es super cómico, dulce, emotivo. Tiene de todo :)
    Un beso Ro
    PD: ohh estamos leyendo el mismo libro ahora, la Reina Roja ;)

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  2. Le tengo unas ganas enormes al libro!!! Además, con lo que vos comentaste, YA quiero leerlo, excelente como siempre Ro, un beso!!

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